Si tienes ahorros y quieres amortizar parte de tu hipoteca, te enfrentas a una de las preguntas más complejas: en una hipoteca, ¿qué es mejor reducir cuota o plazo? Ambas opciones pueden ser positivas, ya que alivias tu deuda, pero tienen efectos financieros muy distintos. Aquí te damos el diagnóstico claro para que elijas la medicina que mejor le sienta a tu economía.
Opción 1: reducir el plazo
Esta opción es la favorita de quienes buscan la máxima rentabilidad financiera. Consiste en pagar la misma cuota mensual que hasta ahora, pero terminar de pagar el préstamo antes, consiguiendo el máximo ahorro ya que, en total, pagarás menos intereses.
Ventajas de reducir el plazo:
- Máximo ahorro en intereses: Esta es la opción que más dinero te ahorra a largo plazo. Dado que la vida del préstamo es más corta, pagas intereses durante menos años, lo que se puede traducir en miles de euros de ahorro.
- Liquidación rápida: Te liberas de la deuda hipotecaria en menos tiempo, alcanzando la paz mental y la libertad financiera antes.
Qué tener en cuenta antes de reducir el plazo
- Si necesitas liquidez inmediata, con esta solución no la vas a conseguir, ya que al acortar tu hipoteca reduciendo el plazo, tu cuota mensual no cambia, pero el peso total de los intereses sí se reduce drásticamente.
- Si estás en la parte inicial de tu hipoteca, gran parte de tu cuota está compuesta de intereses, así que es un buen momento para reducir plazo.
- Si tu hipoteca tiene un tipo de interés variable y se prevén subidas, puede ser la opción más interesante, para acabar de pagar cuanto antes.
- Si decides acortar la vida de tu hipoteca, esta decisión podría conllevar el pago de una comisión a tu banco.
