Entender la diferencia entre novación y subrogación hipotecaria es el primer paso para mejorar las condiciones de tu préstamo actual y empezar a ahorrar cada mes en tu recibo bancario. En un mercado financiero dinámico, no tienes que conformarte con el contrato que firmaste hace años; en Dr. Finanzas analizamos tu caso sin coste para determinar qué le conviene más a tu bolsillo.
Ambas opciones permiten modificar las cláusulas de tu deuda, pero el procedimiento técnico, la capacidad de mejora y los costes asociados varían considerablemente.
Subrogación y novación ¿Qué significan?
Antes de profundizar en los números, es necesario repasar brevemente qué significa cada concepto para saber cuál encaja con tu situación actual:
- Novación hipotecaria: consiste en una negociación directa con tu banco actual para cambiar las condiciones del contrato que ya tienes firmado.
- Subrogación: es el proceso de llevarte tu hipoteca a otro banco distinto que te ofrezca mejores ventajas, «mudando» tu deuda para ganar salud financiera.
¿Cuándo elegir la novación frente a la subrogación?
La novación es la vía más sencilla si mantienes una buena relación con tu entidad y esta tiene voluntad de mejorar tu hipoteca al igualar las ofertas que existen hoy en el mercado.
Es una gestión útil si buscas ampliar el capital, cambiar de una hipoteca variable a una fija o eliminar alguna cláusula que ya no te beneficia.
