Al solicitar financiación por primera vez, puedes encontrarte con ofertas bancarias que rebajan el tipo de interés si se contratan otros productos de la entidad. Esto genera dudas sobre hasta qué punto es necesario aceptar a las condiciones comerciales de los bancos. Evaluar la opción de contratar hipotecas sin vinculaciones puede ser una estrategia recomendable para mantener la independencia de tus finanzas personales.
Analiza detalladamente el coste real de cada producto adicional para tomar una decisión con mayor previsión y tranquilidad.
¿Qué diferencia hay entre hipoteca vinculada y sin vinculaciones?
La diferencia fundamental reside en cómo afecta la contratación de productos adicionales (como seguros o planes de pensiones) al tipo de interés del préstamo:
- Hipoteca sin vinculaciones: es aquella cuyas condiciones de interés (el TIN) se mantienen inalterables aunque no contrates ningún servicio extra con la entidad.
- Hipoteca bonificada o hipoteca con productos vinculados: propone un tipo de interés inicial más bajo, pero condicionado a que mantengas activos determinados productos contratados con el banco. Si dejas de cumplir alguna condición, el interés se eleva según los tramos fijados en la escritura.
Conviene aclarar que, desde la entrada en vigor de la Ley 5/2019 reguladora de los contratos de crédito inmobiliario, la legislación española distingue de forma estricta entre dos conceptos legales:
- Ventas vinculadas (prohibidas con excepciones): el banco no puede obligarte de forma absoluta a aceptar un paquete cerrado para concederte el préstamo. La ley solo permite, como excepción, exigir un seguro de daños sobre el inmueble o un seguro de amortización del crédito, pero siempre permitiendo que los contrates con la aseguradora que prefieras.
- Ventas combinadas (permitidas): son aquellas ofertas donde el banco te propone el préstamo por separado y, además, te ofrece un paquete de productos financieros diferenciados que, voluntariamente, puedes contratar a cambio de una bonificación en tu cuota.
